lunes, octubre 02, 2006



Dimitri Shostakovich en la Filmoteca

La recreación un poco "sui generis" por parte de la Filmoteca de la Generalitat de la carrera como compositor de música de cine de uno de los tres grandes compositores de la música soviética. Cabe destacar que todos los miembros de dicho triumvirato tuvieron un papel destacado en la cinematografía de la URSS, Aram Khachaturyan, padre de una importante escuela armenia, Sergei Prokofiev (sus colaboraciones con Prokofiev son antológicas y fueron objeto ya de una revisión emotiva durante la celebración del 50 aniversario del fallecimiento del compositor) y Dimitri "Mytia" Shostakovich.
El maestro de Leningrad empezó su carrera como pianista acompañante en el cine en películas mudas, la misma ocupación de otros creadores del género como Waxman, Kaper, Tiomkin o, si consideramos el violonchelo en una orquesta...también Hugo Friedhofer.
La gracia de Shostakovich como acompañante fue legendaria entre el público y pronto jóvenes directores le dieron el paso a las primeras producciones con música orquestal. Obras maestras de la talla de Zoya o La Nueva Babilonia. A pesar de que desafortunadamente suelen citarse entre su filmografía fundamentalmente títulos que reutilizan la música de sus sinfonías, sobretodo la n.1 (que le valió fama nacional como trabajo final de conservatorio), n.5 (respuesta del compositor a la purga estalinista de músicos formalistas al frente de cuyas listas figuraba Shostakovich tras su ópera Lady Macbeth of Mtsensk) y la n.7 (Leningrad, escrita durante el sitio de dicha ciudad, en el que el compositor, con una célebre imagen de bombero, participó en la defensa). Entre estas películas se encuentra una de las versiones del Acorazado Potemkin de Eisenstein aunque para el ansioso y compulsivo filmografista que lo desee, ofrecemos algunos títulos para su disfrute: Rollerball, Fantasia 2000 (con una excelente interpretación de Yefim Bronfman del primer movimiento del segundo concierto para piano, típica obra que todos los estudiantes de dicho instrumento tenemos en repertorio), La defensa Luzhin, Fandango, La ley del deseo o Eyes wide shut.
De todos modos, recomendamos la trilogía de Maxim, La edad de oro (véase la partitura adjunta), Hamlet y la caída de Berlín. Uno no puede llegar a declarar una gran diferencia entre la producción para sala de concierto de Shostakovich o para la gran pantalla si bien parece que al final

de su vida la actividad cinematográfica va perdiendo importancia a favor de su aportación a la música clásica, en especial a la música de cámara. Su testamento cinematográfico entre 1966 y 1969 sin embargo fue apoteósico, una versión filmada de la ópera que le había prohibido Stalin, un concierto filmado de la serie que rodara Leonard Bernstein y El Rey Lear, que llegó a figurar en el repertorio como director de Bernard Herrmann, el cual admiraba dicha obra.